Kongo, su juguete favorito

Hola! Soy @Arishchihuahua y este es mi juguete favorito. Me paso horas y horas jugando con él e intentando sacar el premio que mis papis me han escondido dentro de él. Os dejo que mi papi os cuente más acerca del juguete.

Arish le encanta siempre que la cojan o estar durmiendo encima de alguien, no soporta estar sola, se aburre o llora de angustia. Es por esta razón, por la cual un día de muchos, mirando y comprando por Amazon (confieso que es de mis tiendas favoritas por todo lo que puedes encontrar y tener de forma rápida) es cuando descubrimos un juguete llamado “Kongo“.

Es un juguete hecho de resina natural, lo venden en diferentes tamaños y colores, para razas pequeñas hasta para perros más grandes.

Cuenta también con ediciones especiales dependiendo de si son cachorros o no, en el cual varía la dureza para que el juguete resista a los dientes de nuestras mascotas más fieras y destrozonas.

La peculiaridad de este juguete es que presenta uno pequeño orificio o acceso en la parte inferior del juguete para que puedas introducir una chuche, además el juguete tiene un efecto rebote al chocar contra el suelo para crear más diversión.

Nuestra perra se tira horas y horas jugando con él e intentado sacar la chuchería de dentro para comérsela.

Se ha convertido en su juguete favorito y ya no la importa quedarse sola, sino que se queda en su casita o en la alfombra, entretenida, intentando encontrar la manera de sacar su premio.

La marca vende sus propias chuches adaptadas al pequeño orificio que tiene el juguete, pero de igual manera os digo que podemos encontrar muchas chuches de otras marcas o las habituales que damos a nuestras mascotas que se adaptan a la perfección. Es más, nosotros solíamos tener un remix y algunas entraban justas y pensábamos que quizá no lo podría sacar pero que por lo menos iba a estar entretenida horas y horas intentándolo… pues no! Pecamos de ingenuos. Tenemos una Chihuahua que será pequeña pero bastante lista.

Arish se dio cuenta que gracias al efecto rebote lanzando el Kongo para que rebote e incluso chocándolo con la pared conseguía a final partir la chuche para comérsela, también se dio cuenta con las otras chuches que se podía ayudar de la alfombra del dormitorio para que el juguete no rebotara ni se le escurriera o deslizara, y así con el hocico y la lengua sacar y comerse las más pequeñas. (a veces le poníamos varias de diferentes tamaños).

Ahora es ella misma la que cuando intuye que nos vestimos para irnos, coge su Kongo y nos lo trae para que le metamos una chuche y ya se queda sola pero feliz y entretenida.

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